La ley 20.033 denominada Rentas Municipales II, tenía por objeto aumentar en 50.000 millones de pesos los ingresos de los Municipios. El Presidente Lagos dispuso que 35.000 millones debían provenir de los contribuyentes, mediante mayor pago de contribuciones. El Gobierno Central, a pesar del fuerte aumento de sus ingresos, producto del aumento del I.V.A., del mayor precio del cobre, del crecimiento económico, sólo estuvo dispuesto a aportar 15.000 millones.
Durante la tramitación de esa ley, los parlamentarios de la UDI advertimos reiteradamente que esto significaba una carga desmesurada par ala clase media y para toda la gente que vive de un ingreso fijo, y por ello votamos en contra del alza de las contribuciones. Las personas interesadas podrán darse cuenta que lo que está sucediendo no es una sorpresa, que la ley tenía por objeto aumentar los ingresos de las municipalidades pasándole la cuenta a la clase media y que no es cierto que el SII esté aplicando mal la ley. Es la ley la que está mal.
Se está hablando de disminuir el impacto del alza de las contribuciones para jubilados. Nos preguntamos: ¿por qué sólo a los jubilados? ¿Es que acaso no importan las familias jóvenes, que ven con un ingreso fijo, y que están tratando de sacar adelante a sus hijos? Creemos que esta ley afecta muy fuertemente a las mujeres que trabajan, puesto que el alza de contribuciones formará a muchas familias a vender su vivienda e irse a vivir a barios más lejanos, donde gastarán más dinero y tiempo en el traslado, restándolo del cuidado de sus hijos.
Es inaceptable que los aumentos de gastos de las Municipalidades sean permanentemente financiados por las familias. Todos los gobiernos de la Concertación han aumentado las contribuciones. Por lo demás, las contribuciones son un impuesto particularmente dañino para la clase media, pues es un impuesto al patrimonio. La clase media generalmente tiene todos sus ahorros invertidos en su vivienda, por lo que paga impuesto por todo su patrimonio. La gente de más ingresos, en cambio tiene sólo una parte de su patrimonio invertido en su vivienda y no paga impuesto al patrimonio sobre sus demás bienes. Creemos, por lo tanto que las Municipales se deben financiar con lo demás impuesto que las personas y las empresas pagan normalmente.
Por lo anterior, la UDI solicita formalmente al Gobierno que deje sin efecto esta ley de reavalúos, y también el reavalúo automático que se realizará cada cinco años y que mantendrá a todas las familias permanentemente en ascuas sobre si podrán o no pagar los dividendos que el SII fijará periódicamente, sin contrapeso alguno. Recordemos que ene l presente reavalúo hay un tope de 10% al aumento de la recaudación, pero los reavalúos fututos no tienen ese tope. Las contribuciones aumentarán cada 5 años, sin tope alguno, al libre arbitrio del SII. Para las familias, la compra de una casa se convertirá en una lotería, puesto que además de calcular si se puede pagar o no el dividendo, habrá que adivinar el monto de las contribuciones futuras.
Llamamos una vez más a todos los afectados a hacer uso de su legítimo derecho a protesta: escriban cartas a los diarios, llamen a las radios, envíen cartas y mail a los parlamentarios de la Concertación. Sólo el gobierno puede revertir esta situación y sólo lo hará si siente el malestar de la ciudadanía. Nosotros no tenemos facultades para dejar sin efecto esta ley. Si la gente no protesta, esta injusticia no se revertirá. Los caminos propuestos por el gobierno y que consisten en reclamar ante el SII sólo está aplicando la ley que propuesto el Presidente Lagos y que aprobó el Congreso. Queremos dejar claro que esto sólo se puede revertir mediante una nueva ley, y que sólo el Presidente de la República puede proponer esta ley al Congreso. La UDI pide formalmente al Presidente saliente, o en su defecto, a la Presidente electa, que termine con esta injusticia.
EVELYN MATTHEI JUAN ANTONIO COLOMA
SENADORA SENADOR
Santiago, Marzo 6 de 2006.
INTERVENCION DE SENADORA MATTHEI SOBRE RENTAS II Y RECHAZO A AUMENTO CONTRIBUCIONES
Sesión 49ª, en miércoles 4 de mayo de 2005
MAYORES FONDOS PARA MUNICIPALIDADES Y MEJORAMIENTO DE GESTIÓN FINANCIERA
La señora MATTHEI.- ¿Me permite, señor Presidente?
El señor ROMERO (Presidente).- Tiene la palabra Su Señoría.
La señora MATTHEI.- Señor Presidente, sugiero que los números 1), 2), 3) y 4) del artículo 1º sean discutidos y votados en bloque, porque todos se refieren al mismo tema.
Nosotros -al menos la bancada de la UDI- somos contrarios a aumentar las contribuciones. Creemos que en este momento la clase media lo está pasando extraordinariamente mal. Desde el año 1997, Chile ha sufrido una crisis económica que afecta de modo muy particular a dicho sector de la sociedad. En forma continua vemos a personas que deben retirar a sus hijos de la universidad porque no pueden pagar la matrícula. Y hemos observado una pobreza muy complicada: la de cuello y corbata.
Por eso, consideramos que éste no es el momento para aumentar las contribuciones.
¿Por qué estimamos que el incremento de las contribuciones afecta principalmente a la clase media? Por lo siguiente.
Las personas de bajos ingresos tienen en general viviendas modestas, que valen menos de 10 millones de pesos y, por tanto, están exentas. En consecuencia, no son perjudicadas por el alza.
Quienes perciben ingresos muy altos no invierten todos sus ahorros en vivienda. De preferencia, compran acciones y bonos; viajan, y consumen otro tipo de cosas. Obviamente, adquieren también casas caras; sin embargo, a ello va una proporción menor de sus recursos.
En cambio, la gente de la clase media destina todos los ahorros a su casa; no tiene más bienes. Por consiguiente, el aumento de las contribuciones, que será en promedio de 10 por ciento, la afectará de golpe, de lleno. Ese sector será el más perjudicado.
El problema que se nos presenta, señor Presidente, estriba en que no hay ningún artículo que nos dé pie para rechazar el incremento de las contribuciones; ninguna norma dispone que habrá aumento de éstas a partir del 1º de enero del 2006. Por consiguiente, para demostrar nuestro disgusto por dicha alza, que -como dije- afectará principalmente a la gente de clase media, decidimos rechazar los números 1), 2), 3) y 4) del artículo 1º, que morigeran el efecto. Porque si se aplicara el aumento tal como se encuentra en la ley vigente, estamos seguros de que el Gobierno postergaría en forma inmediata el reavalúo, por dos o tres años -eso nos parece razonable-, hasta que los resultados del crecimiento económico que estamos teniendo lleguen efectivamente a la gente de la clase media.
Es decir, preferimos que la normativa vigente quede como está, pues sabemos que no se aplicará. En cambio, si morigeramos los efectos, habrá reavalúo y la gente de clase media deberá pagar un 10 por ciento más, en promedio.
Debo aclarar que en algunos casos el aumento puede ir mucho más allá del 10 por ciento, que es sólo un promedio de la recaudación.
Por lo expuesto, como una forma oblicua de oponernos al alza de las contribuciones, que afecta principalmente a la clase media, somos partidarios de mantener la ley vigente, en la seguridad de que no se podrá aplicar, porque en el fondo sería una catástrofe y el Gobierno estaría absolutamente obligado a postergar el reavalúo, que es lo que nosotros buscamos.
El señor ROMERO (Presidente).- Tiene la palabra la Honorable señora Matthei.
Recuerdo que se votarán en bloque los numerales 2), 3) y 4), como sugirió Su Señoría.
La señora MATTHEI.- Así es.
Señor Presidente, nos acabamos de enterar de que una persona con una casa de 11 millones de pesos es considerada rica. Porque las propiedades exentas son las que tienen un valor inferior a 10 millones de pesos y fracción. Como aquí se ha dicho que la defensa de la clase media es una cosa sospechosa pues el 80 por ciento de las propiedades está exento, en el fondo se está afirmando que quien posea una casa de 11 millones de pesos es rico.
¡Yo realmente eso lo encuentro maravilloso! No obstante, en mi opinión, un propietario de una casa de ese valor, a la que le aumentarán el avalúo, es más bien de clase media y no alta.
Por otra parte, el planteamiento que nosotros formulamos en innumerables oportunidades fue que nunca se hubiese hecho el reavalúo que aumentaba la recaudación en 45 por ciento. Debió postergarse, al igual como se procedió en muchas ocasiones con el reavalúo agrícola. Recordemos que durante veinte años no tuvimos este último reavalúo, pues cada cierto tiempo lo aplazábamos -y eso mismo debiera suceder si se rechazaran estos tres numerales-, porque, en vez de morigerar, no habría existido reavalúo.
Se habla bastante y se hacen muchas gárgaras con el tema de que hay que dar suficiente dinero a las municipalidades. En la Región que represento se hallan los municipios más pobres del país: Canela, Punitaqui y numerosos otros que carecen de los medios mínimos para subsistir. Pero yo me pregunto si les vamos a entregar más plata a costillas de la gente de clase media que tiene una vivienda modesta de 11 millones de pesos o a expensas del Fisco.
Desde hace alrededor de un año sabíamos que Chile estaba creciendo y, también, que el precio del cobre subía fuertemente. Ayer nos enteramos de que la recaudación fiscal del año 2004 superó en más de 3 mil millones de dólares a la de 2003. ¿Y me van a decir que, con 3 mil millones de dólares de recaudación extra, lo único que pueden dar, la máxima generosidad del Fisco, son 15 mil millones de pesos para las municipalidades?
¡Ésa es la generosidad del Fisco: otorgar 15 mil millones de pesos cuando ha percibido 3 mil millones de dólares más por concepto de recaudación!
Digamos las cosas claras. Al Gobierno nunca le han interesado las municipalidades. Desde un principio ha tenido la posibilidad de traspasar dineros desde el erario al Fondo Común Municipal mediante la Ley de Presupuestos, pero no lo ha hecho nunca, señor Presidente. ¡Nunca!
La ley señala (la Constitución así lo establece) que se pueden destinar recursos del Fisco al Fondo Común Municipal. No obstante, ahora se viene derogando esa facultad. ¡Nunca lo han querido hacer, señor Presidente!
Éste no es un problema de entregar o no mayor cantidad de dinero a las municipalidades. Todos estamos de acuerdo en que lo necesitan urgentemente. La cuestión es quién lo paga. Porque hemos visto mucho despilfarro: sueldos, sobresueldos, indemnizaciones. Para todo hay plata, menos para las municipalidades.